Pues sí, cambió la estación, estamos en otoño y asistimos a la caída lenta pero inexorable de las hojas de los árboles… pero y nuestro ánimo ¿Cómo anda? Parece que el fin del verano que vivimos cada año y la vuelta a las rutinas tras las vacaciones (trabajo, obligaciones…) nos afecta y rara es la conversación que no incluya ese término que siendo formal se ha vuelto coloquial y cuyo significado se ha vulgarizado totalmente en la actualidad:
D-E-P-R-E-S-I-O-N
Como tantos otros términos técnicos, las personas hablamos de “estar depres” si nos sentimos tristes, decepcionados, desanimados o incluso contrariados; decimos “¡Qué depresión!” cuando no nos apetece hacer algo, no nos gusta o nos molesta… vamos, que nos sirve un poco como cajón desastre para designar cualquier sensación molesta que tengamos con matiz negativo.
Pero ¿haciendo este uso coloquial no nos estamos desviando del auténtico significado de esa palabra y de la patología que designa? Aclaremos un poco las cosas.
La depresión es un trastorno que, según define y describe el DSM V (es decir, el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, 5ª edición -Publicada por la Asociación estadounidense de psiquiatría APA, referente mundial para el diagnóstico en Salud Mental-) se caracteriza por diversos síntomas que generan malestar significativo en el paciente en algunos casos por un periodo prolongado del tiempo.
Esa sintomatología descrita incluye una tipología variada de síntomas (emocionales, físicos, conductuales, cognitivos, sociales) y de distintas clases, según su gravedad y características.
También van a influir en el origen del trastorno muchos factores, dependiendo de cada persona y sus circunstancias.
Vamos, que no es tan sencillo el tema, por eso las simplificaciones que hacemos de esta problemática no nos ayudan a entenderla: no se trata de ponerse triste sin más, no solo les ocurre a personas en una determinada realidad social, no tiene que ver con las ganas (o la desgana) que le eches a las cosas, no es un paripé de la pena que puede fingir una persona en un momento dado y no se resuelve sola a golpe de voluntad o disciplina, va a requerir tratamiento especializado.
Para saber más y mejor sobre este trastorno os remito a una sencilla guía explicativa muy completa que ha elaborado el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid con motivo de la conmemoración el 13 de enero del Día Mundial de la lucha contra la Depresión que podéis consultar aquí, ¡que paséis un feliz Otoño!:
