Con la vuelta del buen tiempo, aumentan los ratos de estar fuera, en la calle, en el parque, paseando… si tenemos tiempo para “perder” observando, quedarte simplemente a mirar a tu alrededor (creo que para un psicólogo especialmente ) es como asistir a una obra teatral con actores que no salen de un libro o están sobre un escenario. Son personas reales cuyas “representaciones” con su planteamiento, nudo y desenlace nunca quedan resueltas, pero evocan para mi cosas que me parecen importantes.
Me pregunto: ¿por qué hacen las personas lo que hacen, reaccionan cómo reaccionan, por qué se comportan y viven como viven?
Veo padres con sus hijos en un parque. Los padres en general quieren a sus hijos, les preocupa su cuidado y enseñarles bien las cosas correctas. Me siento en un banco y escucho las voces de padres y madres razonando con sus hijos, argumentando, explicando, pidiendo, regañando, corrigiendo, suplicando, palabras, palabras, palabras….
Me pregunto si no estarán olvidando algo importante: como padres somos fundamentalmente MODELOS para nuestros hijos, aprenden de lo que ven, más que de lo que les decimos. Como dijo en un artículo que leí hace un tiempo (dejo la referencia al final, no dejéis de leerlo!) el psicólogo experto en familia y adolescencia Alejandro Shujman: “los chicos no nos escuchan todo el tiempo, pero no dejan de mirarnos “
Nos miran…y aprenden
Y nos miran siendo quienes son, no quienes imaginamos que serían cuando decidimos traerlos al mundo (ese valle de lágrimas…). Tendremos que mirarles nosotros a ellos también, olvidar al niño imaginado y conocer al real, al que no le gusta el futbol (como a ti), ni las exposiciones de pintura (como al abuelo), ni canta bien (como su madre) y odia las mandarinas (que en esta familia nos encantan)…y está bien así
e-s-p-e-r-f-e-c-t-o-a-s-í.
Palabras , palabras, palabras… sigo mi paseo y escucho la palabra AUTOESTIMA. Todo el vocabulario técnico de la psicología se encuentra en el lenguaje coloquial, todos tenemos conocimientos sobre esos términos (y se contaminan de la opinión pública) y la autoestima, claro, es buena, hace falta mucha para estar bien (porque recordad, tenemos que estar bien todo el rato); te ayudo a sostener tu autoestima si te recuerdo lo bueno que eres en todo, más aún si rematamos con un “eres el mejor”… pero inflando así la autoestima y vinculándola a la comparación con el otro en clave narcisista, se va a volver competición, comparación insana, exigencia estresante, agujero en el que puede quedar enterrada
Valórate a ti mismo, porque recuerda, eres único.
¿De qué más hablan las personas en este paseo? Hablan mucho de sentimientos, es una abanico de colores la conversación… pero a veces son más los tonos que las palabras las que dan datos de la experiencia emocional porque creo que tendemos a uniformizar todo con genéricos coloquiales del tipo: “estoy fatal”, “es una mierda”, “se pasó tres pueblos”… ( y otros nuevos de gente muy joven que la verdad no siempre comprendo: “estoy living con…”, “crush”, “stalkear”…”shippear”… ahí os los dejo, por cierto muchas veces vienen del lenguaje usado en las redes, “su” mundo… recordad Boomers, los tiempos ha cambiado).
El cerebro, esa máquina de complejidad colosal que siempre está resolviendo problemas, trata de ahorrarnos trabajo, pero detenernos en poner nombre a las emociones y sentimientos es muy importante: “ordenará” las cosas en nuestra cabeza saber cómo nos sentimos con sus mil matices, porque no es lo mismo sentirse ofendido, que ofuscado, que furioso, que crispado o más bien perplejo o indeciso. Difícil completar un puzzle si no tenemos todas las piezas, sólo las de los bordes. Y difícil comprender la obra si no tiene argumento, conociendo las emociones y sentimientos es más probable que podamos contarnos nuestra historia, y contársela a los demás (y analizarla con un terapeuta, si llega el caso, hablar con él nos podrá ser de mucha ayuda en eso… palabras, palabras, palabras…)
La gente también habla, como no en los tiempos que corren, de ANSIEDAD. Todos tienen ansiedad, pero aunque no hacen distinciones en lo que oigo, yo creo que hablan de la mala, no de la buena, esa que nos protege, que aparece cuando algo supone un reto y nos ayuda a afrontarlo, a concentrarnos, a eliminar lo innecesario y quedarnos con lo fundamental, nos centra en un objetivo y nos permite dirigirnos a él… que recordad, en el caso del hombre primitivo fue sobrevivir a la bestia salvaje para la que éramos simple alimento…
Gracias amiga ansiedad por estar ahí
Acabo mi paseo…mañana si no llueve me doy otra vuelta…
