
Nosotros, que nos queremos tanto… decía el bolero, pero a veces, querernos solo no basta. Y lo comprobamos a diario con las dificultades que nos encontramos en la convivencia, a la hora de comunicarnos, resolver problemas, llegar a acuerdos, gestionar nuestra intimidad, respetarnos ante nuestras diferencias…
¿con qué herramientas contamos ante esa, a veces, ingente tarea? La mayoría de las veces con los modelos que hemos tenido en nuestras familias de origen, con el aprendizaje de relaciones anteriores, el sentido común y poco más. Y a veces no es suficiente.
Iniciar un proceso terapéutico para poder gestionar mejor el universo que habéis formado juntos y que podáis ser más felices en él, os puede ayudar en vuestras dificultades.
No estaréis solos, contareis con un profesional neutral centrado en comprenderos, acompañaros y guiaros desde el respeto hacia un cambio saludable que os permita continuar vuestra relación más felices.
Y si lo que descubrís en el proceso es que ya no deseáis estar juntos, la terapia os puede ayudar a encontrar una buena manera de terminar, disminuyendo los daños y favoreciendo un duelo sano. Así vais a poder iniciar si lo deseáis nuevos proyectos afectivos libres y sin traumas.
