Ya llegó el verano! Y con él muchas de las cosas que añoramos el resto del año y nos hacen suspirar al recordarlas: temperaturas que nos permiten aligerar ropa y calzado, más horas de sol y días largos, comidas ricas, ligeras y fresquitas, baños en piscinas y playas…
Y como no, las soñadas vacaciones! Tiempo para relajarnos y disfrutar, olvidarnos del trabajo y de las responsabilidades, tal vez viajar y conocer sitios nuevos, o volver a los de siempre donde nos encontramos tan a gusto. Podemos pasar más tiempo con los nuestros, familia, amigos y nuestra pareja.
¿Pero es siempre y para todos éste un tiempo “feliz”? pues según nos informan las estadísticas, cada año a la vuelta del verano suele haber un repunte en el número de separaciones y divorcios. Parece que la convivencia de algunas parejas en este supuestamente idílico momento en el que tienen más tiempo para estar juntos, se vuelve insufrible y es la gota que colma el vaso de relaciones insatisfactorias, lo que lleva a decidir tras el tórrido verano que por fin llegó el último verano.
Por eso queríamos recordar con vosotros las “SIETE REGLAS DE ORO PARA VIVIR EN PAREJA” que el Dr. John Gottman, profesor de Psicología de la Universidad de Washington y codirector del Seattle Marital and Family Institute junto a Nan Silver, redactora de la revista Parents, reunieron en su libro del mismo nombre, donde se recogen conclusiones significativas para una buena relación tras años de trabajo contribuyendo al estudio de la pareja y la familia.
Tal vez recordar estas pautas nos ayude a todos y nos coloque en mejor actitud para que nuestra convivencia en este tiempo estival nos permita no engrosar la estadística y ser más felices:
1. PRIMER PRINCIPIO: MEJORA TUS MAPAS DEL AMOR.
¿A qué llama mapas del amor el profesor Gottman? Se refiere al conocimiento profundo de los gustos, intereses, deseos, opiniones, necesidades y objetivos vitales de tu pareja. Dos personas que tienen un conocimiento emocional exhaustivo del otro y de los acontecimientos importantes de su vida, que han reservado espacio en su cabeza para guardar lo que al otro le singulariza, serán dos personas que se sientan comprendidas, atendidas, queridas, conectadas y más fuertes para afrontar las dificultades y conflictos que aparezcan.
Para amar a alguien tendré que conocerlo bien, y si no lo conozco bien ¿Cómo es posible que lo ame?
2. SEGUNDO PRINCIPIO: CULTIVA EL CARIÑO Y LA ADMIRACIÓN.
Cuando una pareja conserva, a pesar de toda la distancia que pueda existir entre ellos, a pesar de las diferencias y conflictos que les estén separando, el sentimiento de que el otro es digno de admiración, respeto y cariño, tienen en su poder uno de los elementos más importantes para que su relación pueda durar y sea gratificante. Si han perdido eso, la relación no va a poder sostenerse. Si ya no te admiro ni respeto, se abre paso el desprecio, si el cariño mutuo no acompaña al recuerdo del otro en mi mente, es que la amistad que está en la base de cualquier buena relación está demasiado tocada.
3. TERCER PRINCIPIO: ACERCARSE AL OTRO.
Mantener la conexión emocional es otra clave que trasmite el profesor Gottman tras años de observar parejas. Asociamos esa conexión a llevar a cabo cosas un poco excepcionales (vacaciones en sitios paradisiacos, cenas en sitios caros…), cuando en realidad mantenernos conectados emocionalmente tiene más que ver con el día a día, con pequeños momentos en los que te atiendo, comparto, te escucho, te cuento… y tú haces lo mismo conmigo. Será fácil que se desate la pasión entre nosotros y será menos complicado resolver problemas cuando se den si mantenemos esta conexión fuerte.
4. CUARTO PRINCIPIO: DEJA QUE TU PAREJA TE INFLUYA.
Una pareja que funciona esta formada por dos personas que consideran al otro un compañero con el que se comparte la vida y la toma de decisiones que ello comporta, cuyas opiniones se valoran, respetan y toman en cuenta. Por tanto, ni yo ni tu mandamos de forma exclusiva y autoritaria en las cosas que nos afectan, tomo en cuenta tus opiniones y te doy la razón a veces, y tú te comportas conmigo de la misma manera. Mas allá de nuestras diferencias, que las hay, tengo en cuenta tus opiniones y sentimientos y dejo que me influyan. Somos un equipo y compartimos el poder.
5. QUINTO PRINCIPIO: RESUELVE LOS PROBLEMAS SOLUBLES.
En cualquier convivencia, por muy buena que ésta sea, surgen conflictos. Todos ellos, sean del tipo que sean, pertenecen a una de estas categorías: los que pueden ser resolver y los que no.
Con estos últimos (que son la mayoría, ocupando según el Dr. Gottman un porcentaje del 69%) tendremos que aprender a tratar, puesto que no tienen solución. Las claves fundamentales van a ser aprender a convivir con ello, mantenerlo en su lugar (que no invada toda la convivencia) y enfocarlo con sentido del humor. Debemos aceptar que habrá problemas que formen parte inevitable de la relación, puesto que al elegir a un compañero también estamos eligiendo un tipo de problemas irresolubles.
¿y qué ocurre con los que sí tienen solución? Aunque en principio parecen menos dolorosos e intensos (no simbolizan conflictos tan profundos), encontrar su solución va a pasar por hacer las cosas de una determinada manera, porque si no pueden causar mucho sufrimiento: abordar la discusión de una forma suave y tranquila, mitigar la tensión cuando surja, mantener la calma, llegar a un compromiso, ser tolerante con los fallos del otro.
6. SEXTO PRINCIPIO: SALIR DEL ESTANCAMIENTO.
Ante un problema que no tiene solución podemos sentirnos estancados, básicamente porque no estamos comprendiendo su causa. Esta, muchas veces, está relacionada con los sueños que tiene cada uno (más o menos profundos) y con el conocimiento, el respeto y el apoyo que mostramos hacia los sueños del otro. Si logramos comprender, respetar y apoyar eso que para el otro significa tanto, ese problema irresoluble va a pesar menos y generará menos malestar, pudiendo aprender a convivir con las diferencias de cada uno.
7. SÉPTIMO PRINCIPIO: CREAR UN SENTIDO DE TRASCENDENCIA.
El Dr. Gottman señala un último principio, que recoge la idea de que una buena relación no es sólo aquella donde los conflictos no superan la media y sabemos tratar con ellos, una buena relación implica un sentido de trascendencia, de pertenencia a una cultura propia creada
por nosotros de la que nos sentimos partícipes y nos representa. Es un hermoso lugar creado en el que estar con el otro más querido y en el que sentirse bien. En un lugar así si vienen mal dadas sabremos qué hacer y lo haremos bien.
Siento que he condensado mucho los principios expuestos y creo que no cuento con mucho tiempo más (todos tenemos mucha prisa ¿a qué sí? Habría que hablar de ello un día…). Por eso os remito al libro del John y Nan, tal vez os veáis reflejados en alguna de las múltiples experiencias de distintas parejas que muestra.
Mucho amor y Feliz verano!!
