Me gustaría hablar de una serie que vi hace un tiempo y con la que me topé de forma totalmente casual, que me ha conmovido e impresionado a partes iguales. Se trata de una serie inglesa de Netflix que se llama After Life. Escrita, dirigida y protagonizada por el humorista inglés Ricky Gervais, tiene un argumento que a priori no invita a su visionado (por lo menos a mí, sinceramente): describe y narra la vida de un hombre de mediana edad (Tony– Ricky Gervais) que acaba de perder a su mujer (Lisa– Kerry Godliman), que ha fallecido tras un tratamiento infructuoso contra el cáncer que padecía. Tony y Lisa son una pareja muy feliz, llevan varios años juntos y tienen una relación hermosa: se llevan muy bien, se entienden muy bien, se respetan, se apoyan, se ayudan, se divierten, se ríen y disfrutan mucho juntos, se aman profundamente.
Tras la muerte de ella, él queda desolado y la serie (que cuenta con tres temporadas) va a describir su vida tras la pérdida; si conocéis el estilo de hacer comedia del autor (caustico, escéptico, nihilista) aquí lo va a utilizar para mostrar con carácter de comedia negra el proceso de duelo de un hombre ante la muerte de su querida esposa. Va mostrar de forma cruda y realista las fases del proceso de duelo que el protagonista atraviesa, el ingrato abanico emocional al que se tiene que enfrentar en el proceso (la negación, la rabia, el enfado, la envidia, la profunda tristeza, la soledad, el desamparo…) así como la dureza que este proceso va a tener para él y su entorno y los recursos que se ve obligado a desarrollar para reconstruir su vida.
Y a veces nos va a parecer que no va a conseguirlo.
Atravesamos con Tony el shock vivido ante su desgarradora pérdida, la negación e incredulidad inicial, el dolor, la profunda tristeza, el sinsentido y la desesperación, la dificultad de soltar, de dejar marchar al que se ha ido. También la ira, la furia que va desplegar de todas las formas y a dirigir en cualquier dirección (hacia sí mismo, hacia los demás, el mundo y la propia vida), como una especie de rebeldía demente ante un destino intolerable, insoportable, pero que (cada vez irá tomando más conciencia de esto) no se puede cambiar.
La culpa también le va a acompañar, por lo que hizo y podría haber hecho mejor, por lo que no hizo sabiendo que pudo haberlo hecho, por lo que hizo mal sin saber pero que debería haber sabido, por lo que hizo creyendo que estaba bien y que ahora ve que estuvo mal…. Tony hace una retrospectiva de su vida y todo se revisa, reinterpreta, recoloca dolorosamente, el mundo parece haberse dado la vuelta para mal de una forma perversa.
Lo vamos a ver tratando de mantener desesperadamente el vínculo con lo perdido entregándose casi de forma morbosa al dolor, alimentando el recuerdo y quedando enganchado a él, como si dijera “si ya solo puedo sentirte conmigo así, sea…”
Pero vamos a ver otras cosas también, Tony va a lograr ir rehaciéndose, a su manera, a su ritmo, volviendo a poder vivir, sentir, encontrándole un poco de sentido a la cosas, o un sentido nuevo, volver a amar de otra manera….
El final de la tercera temporada va a mostrar a un Tony creo que no podemos llamar feliz, ni completo, peros sano, tranquilo, reconectado con la vida y con lo bueno de la misma, con algo de lo bueno por lo menos.
Resulta un ejercicio reflexivo difícil esta serie, doloroso, muy personal (retrata un momento de gran dureza en la vida de un individuo concreto desde la visión de un cómico muy particular). Y a la vez, a pensar de las extravagantes y dolorosas situaciones que nos va a presentar, nos sentimos muy identificados, le entendemos perfectamente, habla también de nuestro dolor, de la pena y de nuestras pérdidas.
No quiero hacer spoilers, claro. Tampoco sé si me atrevo a recomendar un producto tan duro, que requiere estar dispuesto a abrirse a emociones dolorosas, que te van a tocar seguro (más allá de las particularidades del relato) porque habla del dolor de un ser humano normal, ni mejor ni peor, como cada uno de nosotros, como tú.
No, no, no sé si la recomiendo. Y aun así, sospecho que su nostálgico y dulce recuerdo me acompañará como el de ese buen amigo que un día se fue.

Buenos días. Su comentario sobre After Life me parece muy acertado. Estoy pasando por un proceso similar al que recoge la serie, y la he visto en varias ocasiones ya porque me he visto reflejada en ella ante la exactitud que expresa en el proceso de duelo que atraviesa su protagonista, Tony. Parece una lección que nos enseña lo que nos va a ocurrir, en clave de comedia negra si, pero con total realismo. Y en ese sentido, para quien no ha experimentado esta tormenta emocional que sin embargo está tan presente en nuestras vidas, es un trabajo fenomenal de un artista enorme, que nos ayuda a entender muchas de las cosas que nos ocurren o muchas emociones que nos abordan, algunas de manera brutal y desesperanzadora. Su análisis sobre el tratamiento de la serie al duelo en su aspecto más duro, me parece perfecto, de una gran profesional.
Muchas gracias por tu comentario Manuel, coincido contigo en la brillantez de la serie reflejando a su particular manera un proceso puramente humano como es el duelo. Un saludo