Quiero compartir la siguiente entrevista realizada a Giacomo Rizzolatti, el científico italiano que a mediados de los 90, realizó una sorprendente serendipia que ha traído mucha cola en el desarrollo de nuestro conocimiento de las relaciones humanas. Sin estar buscándolas, descubrió las neuronas espejo, base de eventos como la imitación y la empatía.
En el cerebro de los monos que estaba estudiando con su equipo (por otro asunto, insisto) descubren una red neuronal que no sólo se activa al hacer el macaco un movimiento o acción concreta, sino también ¡al ver a otro hacerlo! La investigación avanzó y pudieron comprobar algo más sorprendente todavía: no sólo se hacía una copia a nivel neuronal de acciones simples, sino que también permitía hacer propias la emociones y acciones de los otros, con lo que se acababa de descubrir el mecanismo que nos permite “ponernos en los zapatos del otro”, clásica definición de la empatía.
Dichas neuronas resultan fundamentales para seres sociales como nosotros, los seres humanos, a la hora de relacionarnos, especialmente en lo relativo a las emociones. Al ver tu dolor, se activa mi área cerebral del dolor, sé cómo te sientes, aunque lo que te haya causado el dolor no me haya pasado a mí.
Vivimos tiempos convulsos, es frecuente poder contemplar el sufrimiento humano con sólo encender la tele, ¿no habéis necesitado cambiar de canal alguna vez por el malestar que os provocaban ciertas imágenes? Ahí están vuestras neuronas espejo “llorando” con el que llora, entendiendo el dolor inmediatamente sin necesidad de explicación, sintiéndolo sin que a vosotros os esté pasando nada…
Según vamos aprendiendo cosas en la vida el conocimiento humano de nuestras neuronas espejo también se refina, por eso mi amigo pianista queda fascinado al ver tocar a Lang Lang y yo, que no sé nada de música… pues no tanto, la verdad.
Y por ello es tan importante para los niños y adolescentes relacionarse, hacer cosas con otros, más que con máquinas. ¿Cómo voy a aprender a relacionarme si no me relaciono? Si no ofrezco información sobre otros humanos y sus emociones a mis neuronas espejo va a ser más difícil que nos podamos entender entre nosotros. Giacomo Rizzolatti va a decir en la entrevista “Es mucho más importante tener amigos que el último dispositivo electrónico”.
No dejéis de leerle, cuenta de forma clara y amena otras cuestiones que estudia en la actualidad en sus investigaciones. Y según explica el artículo, con 86 años (su edad actual) parece no tener intención alguna de dejar de trabajar, entusiasmado por aprender… Gracias Giacomo, creo que puedo entender por qué sin que nadie me lo explique…
https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2023/11/05/65439970e4d4d8c63e8b45ce.html
