El siguiente artículo, publicado por el diario El País, me permite reflexionar sobre las emociones y compartir la reflexión, que imagino no dejará a nadie indiferente, porque ¿Quién está libre de sentir y lidiar a diario con las emociones propias y ajenas? Ya respondo yo: nadie, menos mal.
El artículo nos informa de que Disney y Pixar han lanzado el trailer de “Del revés 2” secuela de la exitosa “Del revés”, en la que han incluido una emoción con el término francés “ennui”. Forma parte de las cuatro emociones que aparecen en esta película en la vida de Riley, la protagonista ya adolescente.
Estas emociones son nuevas respecto a las 5 básicas representadas en la primera, a saber: alegría, tristeza, miedo, ira y asco.
Básicas porque así han sido definidas desde la psicología (Ekman), ya que tras múltiples estudios transculturales y gracias a la consideración de su forma de expresión (gestos faciales) se ha concluido que parecen ser comunes a todos los seres humanos con independencia de su cultura y lugar de origen.
Hay centenares de emociones, además de estas emociones básicas.
Se denomina secundarias o sociales (como la culpa, los celos, la envidia, el altruismo…) a aquellas que están más relacionadas con el contexto, que las condiciona y genera al incluir la evaluación de los otros y valoraciones de tipo moral; implican también mezcla de emociones básicas.
Si pensamos en nuestra emocionalidad o mundo emocional, junto a las emociones, debemos incluir también otras términos como: estados de ánimo, sentimientos, afectos. Constituye un campo amplio que comprende todos estos fenómenos afectivos. En el habla coloquial se confunden (aunque no sean exactamente lo mismo ni tengan el mismo grado de complejidad) y se llegan a usar indistintamente.
En el caso de ennui (término francés cuya traducción al español equivale a términos como tedio, hastío, apatía) en el trailer se equipara al aburrimiento, y es una emoción “nueva” en la vida de Riley, que en esta secuela ya no es una niña, es una adolescente.
Esta emoción es representada “como una adolescente de color violeta, carácter apático y mirada lánguida dirigida hacia su móvil”.
Si hablamos de l´ennui nos explican en el artículo que:
“L’ennui es una emoción que se manifiesta fisiológicamente como un bajón de energía y una somnolencia generalizada y, psicológicamente, como una sensación de vacío y hastío provocada por la ociosidad y un cambio en la forma de percibir el tiempo que parece estirarse”
Esta es la definición que ofrece la psicóloga Laurence Parnier, que la considera una emoción universal y esencial:
“Aparece cuando el individuo es incapaz de realizar una actividad satisfactoria, en un contexto poco estimulante y en la que surge una falta de compromiso, interés, implicación y sentido”.
Se genera en el artículo una interesante reflexión sobre esta emoción, su presencia y sentido en la vida de los adolescentes y adultos.
Y más allá del análisis individual, según Christine Lebriez, psicóloga y coach, abre una reflexión sobre los tiempos que vivimos, donde la sobreestimulación procedente de la tecnología y las redes sociales así como la presión social por el éxito, la productividad, el entretenimiento y la incertidumbre laboral (y yo añadiría la soledad no deseada y la dificultad -parece que cada vez mayor- de establecer vínculos significativos y duraderos) crean el germen perfecto para que aparezca en nosotros esta emoción. Sí, va con los tiempos…
Como siempre que hablemos de emociones, recordemos algo muy importante y que el uso coloquial ha pervertido en cierto modo: no hay emociones buenas o malas, positivas o negativas.
En todo caso hay emociones agradables o desagradables, pero todas son sanas, necesarias y útiles, sirven para algo y tienen una función, así como conexión con las experiencias y vivencias de cada uno, en cuyo conocimiento, comprensión, integración y aceptación nos van a ayudar. Vamos, que las necesitamos para afrontar, crecer y seguir adelante.
Así que ¡Ennui bienvenu!
