Hoy quiero hablar de lo que funciona bien.
A veces parece que los psicólogos siempre estamos remarcando las cosas que no funcionan, lo que hay que arreglar, aprender a “gestionar” (qué palabra tan rara, me hace pensar en negocios o en máquinas, más que en personas o sentimientos), cambiar… hablamos más de problemas que de cosas que funcionan.
Quiero que pensemos un poco… ¿No tenéis en la cabeza ninguna pareja a la que le iba bien, a la que las cosas le funcionaban? No me refiero a que no tuvieran problemas, ni decepciones, ni diferencias (a veces irreconciliables), ni amarguras… me refiero a que su relación funcionaba, cuando les pasaban cosas (y cosas están pasándonos todo el rato) sabían qué hacer, cómo hacer, un bien común muy valioso y preciado (la pareja formada) les guiaba y conseguían seguir navegando, por mares a veces bravos, a veces en calma, pero en movimiento siempre.
A lo mejor habéis conocido a una de esas parejas, a lo mejor pertenece a vuestra familia, o a vuestras amistades, o puede que la hayáis visto en alguna película, serie o ficción. Lo que está claro es que es en la pensareis cuando penséis en cosas hermosas y buenas.
Esas parejas haces las cosas de una manera, o evitan hacerlas de otras que saben que nos les hacen bien personalmente y dañan eso construido juntos, tan valioso para ellos.
Son personas que asumen responsabilidades y que ante el conflicto piensan ¿Qué puedo hacer yo para que esto cambie/mejore? No dejan la responsabilidad en el otro, no quieren cambiarle, ni someterle. Le aman como es.
Dado que somos seres humanos y entre nosotros todo es comunicación (como bien sabían Watzlawick, Beavin y Jackson y nos contaron en su Teoría de la Comunicación Humana), ¿Cómo se comunican estas parejas?
Cuando hablen van a ser sinceros, pero cuidarán lo que dicen y cómo lo dicen. Calcularán ¿voy a hacer daño si digo esto? ¿nos hará bien o mal? ¿es necesario decirlo? Y se callarán si es mejor (a ver, esto de “yo soy muy sincero/a, yo no me callo, siempre digo lo que pienso” es un poco de niños… y de narcisistas).
En caso de hablar, como quieren al otro, no le atacaran con insultos, descalificaciones, ironías, sarcasmos, dobles intenciones. No se burlarán, no serán despectivos. Respetan siempre al otro en lo que es (eso es lo que aman); si quieren cambios aluden a la conducta del otro, no a su forma de ser.
No son brujos ni magos, no leen la mente y lo saben, lo que necesitan saber lo preguntan, respetuosamente. Lo preguntan, insisto, no acusan. Piden, no exigen. No mezclan temas, hablan cada vez de lo que necesitan, saben que son humanos y que las cosas mejor de una en una.
Siempre, nunca, todo, nada, cierto, falso, bueno, malo…son palabras que no les sirven de mucho cuando hablan con el otro, saben que dañan y no aportan.
Saben y son capaces de hablar de cómo se sienten, prefieren hacer eso a atacar al otro diciéndole cómo es, le respetan demasiado para eso. Van a iniciar las frases con “Yo creo-siento-me parece-necesito….”….”, antes que con el “Tú eres-crees-haces…”, porque se responsabilizan y se hacen cargo de sí mismos, además permiten al otro que haga lo mismo.
Escuchan, no interrumpen, ceden la palabra, su lenguaje y actitud les muestra como abiertos al diálogo, flexibles, sinceros. Ofrecen soluciones, tratan de llegar al acuerdo. No hablan las cosas importantes en cualquier momento y lugar, cuidan el dónde, el cuándo, eligen el ambiente y momento adecuado para ambos, preguntan al otro por ese momento y acuerdan cuando hablar.
Les interesa la opinión del otro, le preguntan sobre qué sugiere que pueden hacer ellos. Serán justos y honestos, reconociendo siempre ese porcentaje de razón (aunque sea mínimo) que lleva el otro en lo que dice.
Se dan cuenta, valoran y agradecen los esfuerzos del otro ,se han molestado en conocerle, saben las cosas que le cuestan y qué le gusta; expresan satisfacción por las cosas que el otro hace, se interesan por los intereses de otro.
Y a veces, se esfuerzan nada más que por hacer feliz al otro, sin esperar nada a cambio. Son tan afortunados que a veces el otro hace exactamente lo mismo, reciben sin más igual que han dado sin más.
Y como saben que todo es comunicación, sus gestos, sus caras, sus miradas, sus movimientos, sus silencios… también los manejarán para el bien, para explicarse, para entenderse y conectar.
¿En tu imaginación quienes son tu pareja buena? si yo pienso en esta pareja que funciona, no puedo evitar ver a Spencer Tracy y a Katherine Hepburn…en Adivina quien viene esta noche concretamente…una de cine clásico para hoy…
