Habéis formado una nueva familia y sus características resultan peculiares respecto al concepto tradicional. Constituís un grupo de personas adultas y menores de edad donde no todos compartís vínculos biológicos. Este tipo de familia se denomina actualmente FAMILIA RECONSTITUIDA.
Los adultos sois los responsables de la gestión de esta nueva familia, para lo que tenéis que tener en cuenta aspectos relevantes de la nueva configuración formada:
- Es muy probable que todos los miembros de esta familia hayáis enfrentado numerosos cambios y pérdidas, en muchas ocasiones dolorosos. Eso ha podido provocar que os encontréis en distintas fases de vuestros respectivos duelos por las pérdidas, lo que conducirá a que las necesidades de cada uno sean en muchas ocasiones distintas de las de los demás, y que por ello no se ajusten entre sí.
Vais a necesitar mantener por esto un dialogo fluido, mucha comprensión y mucha tolerancia.
- Las edades de los miembros varían, y atendiendo especialmente a las de los menores de edad, el afrontamiento de los niños y adolescentes será distinto y su capacidad de adaptación también, así como determinar y asumir su nuevo rol dentro de la familia. En principio, a más edad más difícil resulta esta adaptación, pero otros elementos también influirán; entre otros, el sexo de la pareja del progenitor custodio, un posible sentimiento de deslealtad de los menores hacia su progenitor no custodio, posible boicot de éste/a al nuevo hogar de sus hijos, actitud paciente y de respeto de la nueva pareja hacia el menor y sus deseos de acercamiento afectivo.
Para favorecer una buena adaptación es necesaria una base segura, que se debe asentar inicialmente en una buena relación de pareja, por lo que debe buscarse un tiempo para estar a solas y nutrir esta relación primordial . Debemos facilitar el paso de la culturas familiares anteriores a la nueva cultura familiar, generando progresivamente sentimientos de pertenencia; Cómo se apropia cada uno del espacio debe ser decidido democráticamente y entre todos. Podemos además conservar rituales familiares antiguos de cada familia a la vez que creamos otros nuevos ya propiamente de la nueva familia que formamos.
- Los vínculos afectivos entre vosotros también variarán. Los menores que han conocido y tratado a la pareja de su progenitor pueden verla distinta tras el establecimiento de la convivencia, al sentir que su posición cambia sin que hayan tenido una conciencia clara de la importancia de la nueva relación; los menores pueden sentir que un día se encuentran con que tiene un “padre/madre” nuevo al que deben cierto reconocimiento, amor, respeto…
Así mismo, un adolescente no considerará a la nueva pareja como un pariente suyo. Pero, siempre y cuando quede claro que esta persona no está intentando reemplazar al familiar que ya no convive con él, puede aceptarla como una persona muy importante en su vida.
Por tanto, tengamos siempre en cuenta que las velocidades de los miembros en la constitución de sus relaciones mutuas varían, y por ello desterremos el mito de la familia instantánea. Un buen ensamblaje va a requerir tiempo.
4– El aspecto más difícil de la vida de la familia reconstituida (como en cualquier otro tipo de familia) es la crianza de los hijos. Como ya hemos mencionado habrá diferencias según las distintas etapas del desarrollo. Puede ser más adecuado que los padrastros o madrastras establezcan primero una relación con los niños que se parezca más a la un amigo o consejero, en lugar de parecer alguien que impone la disciplina. Las parejas también pueden acordar que el padre que tiene la custodia sea el principal responsable del control y disciplina de los niños hasta que el padrastro o madrastra y los niños establezcan un vínculo sólido. Evitemos caer en roles condescendientes para “caer bien” y favorecer ser aceptados.
Hasta que los padrastros o madrastras puedan asumir más responsabilidades de crianza, simplemente pueden controlar la conducta y las actividades de los niños y mantener informados a sus cónyuges.
En ese momento, se puede establecer diferenciación de roles en tanto etapas vitales: adultos y niños/adolescentes y no en el parentesco: así el “padrastro” o “madrastra” tiene la misma autoridad que los progenitores, en tanto adultos responsables y no en tanto “pareja” de mamá o papá.
Las familias pueden preparar una lista de normas del hogar para gestionar asuntos relacionados con la disciplina. Estas pueden incluir, por ejemplo, «acordamos respetar a cada miembro de la familia» o «cada miembro de la familia acuerda limpiar lo que ensucia».
Realizar juntos actividades que disfruten todos favorecerá la unión y se facilita la visualización del “otro” además de como autoridad y como alguien con quien se puede tener diálogo y divertirse.
- los hijos, la pensión y los suegros suelen ser puntos de unión entre los ex-cónyuges respectivos y, muchas veces, favorecen la continuidad de viejas rencillas. Cada miembro de la nueva pareja debe mantener con su ex cónyuge una distancia cauta y una relación lo más cordial posible, favoreciendo un contacto igualmente fluido y amorosos con sus hijos biológicos.
Habrá que mantener las relaciones anteriores entre progenitor ausente e hijos/as y fomentar relaciones fluidas y cooperativas entre familias biológicas y reconstituidas (en los casos que sea posible). Los padres no deben hablar en contra de sus ex cónyuges frente a los niños porque esto debilita la autoestima del niño e incluso puede ponerlo en una posición de conflicto de lealtades. Nunca se debe obligar al niño a elegir si prefiere a un progenitor o a otro, se le pone en un dilema emocional sin salida.
Después de las dificultades, es bueno señalar los aspectos positivos, pues si no podríamos caer en una visión catastrófica de la situación que nos lleve a pensar que es altamente problemática. No tiene por qué ser así, una familia reconstituida que funcione bien podrá mostrar altas dosis de flexibilidad, creatividad y tolerancia, características que la van a hacer un lugar rico de intercambio y experimentación de nuevas formas de relacionarse, y favorecer el ejercicio de roles menos enquistados que los tradicionales.
