La psicología en la vida de nuevo… me encuentro hace un tiempo con este artículo que comparto a continuación:
https://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2024/11/06/6729e88be85eceb8768b4598.html
me ha parecido muy interesante, señala una confusión que creo que es frecuente (considerar que timidez e introversión son lo mismo y deben ser manejadas de la misma forma -y eliminadas si es posible-); ofrece información útil para que afinemos nuestra observación de los demás (se centran en el comportamiento infantil en el artículo), nuestras atribuciones a sus rasgos y podamos escapar de estereotipos tan presentes en la sociedad actual (como que es mejor ser extrovertido que introvertido, que lo sano es relacionarse mucho, que los más valiosos son los que cuentan con capacidades de liderazgo…)
Me ha llevado a pensar en los trastornos de personalidad (cosa que llevo un tiempo haciendo y que pretendo compartir) y me pregunté: ¿Qué trastornos de personalidad representan estos rasgos de timidez e introversión en su extremo patológico?
Y ahí están, bien conocidos y estudiados: los trastornos de personalidad evitativo (TPEv) y esquizoide (TPEs).
Analicemos un poco cómo son las personas adultas con estos trastornos, que se pueden parecer en sus comportamientos, pero cuyo origen y dinámica no es el mismo.
En las personas con TPEv la ansiedad de base está relacionada con el temor al castigo y la humillación. El evitativo rehúye a la gente, los grupos, las personas desconocidas. Se zafa de las personas de poca confianza y no da nunca el primer paso para conocer a alguien.
Sí, pero ¿por qué? ¿no le gusta la gente, le gusta estar solo, prefiere la soledad a la compañía?
No, no, claro que le interesa la gente y le gustaría relacionarse y ser querido por los demás, pero como tiene mucho miedo a quedar mal o hacer el ridículo evita el contacto, se esconde por vergüenza: “pero en el fondo son personas asustadas que están deseando caernos bien” (Dr. José Luis Carrasco La Personalidad y sus Trastornos, pag. 188).
Pero claro, si temo relacionarme y/o exponerme, no participo en las conversaciones, no digo nunca lo que pienso/necesito, no voy a fiestas, bautizos, comuniones, nunca me expongo ni muestro nada de las cosas que hago bien, solo y exclusivamente me relaciono con gente de mucha confianza (que serán pocos y de contexto muy cercano y familiar), quiero comprarme algo pero no entro en la tienda por mi temor a tener que hablar con el dependiente …y así todo el rato… ¿Qué va a pasar?
Pues por un lado habrá gente que me rechace por considerarme un asocial y por otro voy a terminar siendo dependiente de esas pocas figuras de confianza que tengo (porque o entra alguno de ellos en la tienda a comprarme la consola XZW-Mega-Max o me voy a quedar sin ella).
Aunque no soy exactamente una persona dependiente comparto con ellas mi autoimagen inepta. Y tengo pánico de que los demás me ridiculicen y denigren por ello.
Pero, aclara el Dr. José Luis Carrasco, si lo pensamos bien ¿Quiénes se ríen de los incapaces, de los que saben menos, de los que lo hacen peor? Los narcisistas, la buena gente suele tratar comprensivamente a esas personas, con delicadeza incluso.
El evitativo lleva en sí a un pequeño narcisista que cree que si él es el inútil será tratado cruelmente por los otros, ya que dentro de sí no puede evitar pensar que esa es la reacción normal ante el inepto:
“el paciente evitativo lleva dentro un pequeño narcisista que le obliga a rechazar y a despreciar lo imperfecto, y en primer lugar a sí mismo. Y este componente propio lo proyecta en los demás, a quienes teme por si se ríen de él”. (Dr. José Luis Carrasco La personalidad y sus trastornos, pág. 190).
Estas personas van a necesitar aceptación, y que les mostremos que les entendemos, que les vemos capaces, que nos apetece estar con ellos y que nos interesan las cosas que puedan ofrecernos. Cuidado con despertar su sentido del ridículo, se cerrarán en banda.
* de la canción “tímidos”, del LP “Ronroneando” , autor: Sr. Chinarro.
(continuará)
